La Enredadera de la Participación

La Enredadera de la Participación es el fruto de una colaboración entre Débora Ávila, Alberto Corsín Jiménez, Stoyanka Eneva y Manuel Pascual en el contexto del programa Madrid Escucha de Medialab Prado.
La Enredadera de la Participación es el fruto de una colaboración entre Débora Ávila, Alberto Corsín Jiménez, Stoyanka Eneva y Manuel Pascual en el contexto del programa Madrid Escucha de Medialab Prado.

Qué difícil es hablar de la participación. La palabra está herida, agotada, de tanto uso y abuso a los que la hemos sometido durante más de medio siglo ya. Y sin embargo, generación tras generación, unos y otras volvemos a caer en sus cantos de sirena, hechizados por sus promesas, empujadas por nuestras aspiraciones. “La idea de la participación ciudadana”, decía Shirley Arnstein, asesora de uno de los primeros y más ambiciosos proyectos de participación ciudadana de los EEUU a finales de los años 1960, “es como las espinacas: nadie se opone a ellas en principio porque son buenas para la salud.”

Arnstein trabajó como asesora en el proyecto sobre las Ciudades Modelo que el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano del gobierno norteamericano puso en marcha en 1966. El programa de las Ciudades Modelos se diseñó para activar el tejido asociativo en barrios atravesados por la marginalidad, el racismo y la pobreza. Cerró una década después, tras un fracaso atribuido, entre otros motivos, al enmarañado reparto de competencias, responsabilidades y recursos entre las entidades participativas y la administración. Nadie sabía muy bien qué se esperaba de ellos, el apoyo con el que contaban o los recursos que tenían a su disposición.

Sin embargo, Arnstein no había tardado ni tres años en vislumbrar el desastre. En 1969 escribió una evaluación del proyecto que se ha converido en un clásico de la literatura académica sobre el tema: “La escalera de la participación ciudadana.”

La metáfora de la escalera es muy ilustrativa. En sus primeros peldaños, nos dice Arnstein, la participación no es otra cosa que “manipulación” o “terapia”, pues se cree que lo que los ciudadanos necesitan es ser “educados” o “curados” de sus malos hábitos. Si subimos unos peldaños nos topamos con procesos de “información”, “consulta” y “concesión”, para llegar finalmente a los peldaños de arriba, donde la participación se abre a formas de “partenariado”, “delegación de poder” o, en su expresión más ambiciosa, el “control ciudadano” mismo.

Han corrido ríos de tinta desde el texto de Arnstein. Y aquí seguimos, dándole vueltas a la prticipación. Nuestra Enredadera es un pequeño homenaje a Arnstein. Un homenaje con raíces madrileñas, fruto de un proceso de investigación desarrollado en el marco del Grupo de Innovación Ciudadana de Medialab-Prado y en colaboración con otros compañeros que llevan mucho tiempo ensayando formas de participación ciudadana.

De la participación se han dicho muchas cosas, resaltando sus complejos entramados administrativos, los miedos competenciales que alimenta, las tensiones y contradicciones que genera entre los públicos y colectivos a los que apela, las corruptelas que promueve, las exclusiones que origina, la pedantería que suscita. En fin, un ir y venir de temores, obstáculos, zancadillas, homilías y titubeos que todo lo embarran y todo lo enredan.

Y si la participación es tan enredada, tan difícil, ¿por qué no partir de ahí, de ese “enredamiento” mismo?

Nuestra Enredadera ofrece un relato visual, un golpe de vista, de ese enmarañamiento. Un relato que pone en juego lo “enredado” de la participación ciudadana, lo complicado y farragoso que resulta, pero que nos hace ver también lo importantes que son sus “enredamientos” y complicidades, las asociaciones y redes que la nutren y sostienen, a la par que nos demuestra el valor de “enredar”, de los tanteos, trasteos y ensayos a través de los cuales descubrimos y reclamamos la ciudad.

Ver de un golpe la enredadera para saber por dónde trepar. Pues no olvidemos: las enredaderas trepan, suben y conquistan territorios.

Alberto Corsín Jiménez, Débora Ávila y Manuel Pascual forman parte del Grupo de Innovación Ciudadana de Medialab Prado del programa Madrid Escucha. La Enredadera de la Participación es el fruto de una colaboración entre Débora Ávila, Alberto Corsín Jiménez, Stoyanka Eneva y Manuel Pascual en el contexto del programa Madrid Escucha de Medialab Prado. Puedes descargarte La Enredadera en formato .pdf.

 

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