Madrid Escucha: crear confianza, hacer real la gobernanza social

Madrid Escucha: crear confianza, hacer real la gobernanza social

 

Hace tiempo venimos desarrollando propuestas de mejora en [complete según corresponda] y todo queda en nada. Que esto no se puede técnicamente hacer, que aquello no es competencia del ayuntamiento, que no hay dinero, que es mala época, que hay elecciones pronto… Qué cansados estamos…

Reflexiones como las anteriores son verbalizadas con frecuencia por muchos colectivos de activistas sociales motivados y proactivos que buscan transformar su ciudad.

También se escuchan en algunos despachos de funcionarios. Sí, también a los empleados municipales les cuesta sacar adelante proyectos innovadores y es común escuchar: estoy hasta arriba de cosas, no tengo tiempo de nada, siempre apagando incendios y con poco margen para pensar, mi jefe me dijo que ahora no, esto no es nuestra competencia y no puedo ir más allá, pronto hay elecciones y me piden me centre en otras cosas etc.…

Los lenguajes, rutinas y formas de hacer y pensar que comparten los colectivos ciudadanos por un lado, y los funcionarios por el otro, generalmente son diferentes. Esto responde a las instituciones (formales e informales) en las que habitan y a los contextos marcos en los que actúan. Sin embargo, las inquietudes, deseos y aspiraciones generalmente son similares; ambos quieren una ciudad más limpia, accesible, integradora, donde apetezca vivir y compartir el día a día.

Madrid Escucha nace en Medialab Prado como un lugar donde ciudadanos y funcionarios puedan encontrarse, integrar esfuerzos, imaginación y conocimientos, donde dialogar, pensar y debatir cuestiones muy concretas asociadas a la ciudad que motivan y preocupan a ambos actores.

Es un modo de ensayar los principios de la gobernanza: co-laboración co-creación, co-participación, y todos esos “co” que buscan integrar saberes, recursos, habilidades y sensibilidades en busca de respuestas más eficaces y legítimas a los problemas públicos. La gobernanza no se aprehende de los manuales sino que tiene que vivirse y desarrollarse desde la experimentación y encuentro entre ciudadanos, funcionarios y académicos.

En este sentido, Madrid Escucha, en pequeña escala y con sus límites, ofrece la oportunidad de que ello ocurra; que los funcionarios y ciudadanos se encuentren fuera de la ventanilla o la oficina donde el ciudadano va a quejarse o aquellos lugares donde el funcionario va a explicar la política que se ha decidido en los despachos y van a implementar en breves.

Es un espacio donde sentar las bases actitudinales, emocionales y de confianza para que la gobernanza ocurra, un lugar de entrenamiento y experimentación. No se toman decisiones políticas ni de gestión. Tampoco se implementan políticas públicas, ni se evalúan los resultados de programas de gobierno en marcha o finalizados.

En Madrid Escucha se trabaja de forma experimental en la construcción y definición de los problemas y en el desarrollo de alternativas de soluciones. Se abordan cuestiones concretas con ese “otro” que resulta a veces rival, a veces potencial aliado, a veces indiferente, pero siempre alguien ajeno y desconocido. Es por ello un espacio de reconocimiento en el otro donde a veces solo se logra eso: conversar, encontrarse por primera vez, conocerse, intercambiar puntos de vista, discutir y poner sobre la mesa las diferencias, frustraciones y enojos. Otras veces se consigue aterrizar proyectos y testearlos. Otras veces se recupera el ánimo y la ilusión por proyectos que estaban paralizados o estancados, o se logra conectar con proyectos y redes que estaban trabajando en la misma línea: descubrirse.

En 2017 se celebró la primera edición de Madrid Escucha. En ella nueve propuestas buscaron experimentar en torno a cómo mejorar la ciudad en general.  Los aprendizajes derivados de esta edición y la ilusión que despertó condujeron a repetir el programa. En 2019 la segunda edición se centró en los problemas de movilidad en la ciudad, utilizando como foco un tema que preocupaba al ayuntamiento y que a la vez enlazaba con varios Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente con el ODS 11: ciudades y comunidades sostenibles.

Bajo el alero del grupo de trabajo sobre culturas de movilidad que venía desarrollándose en Medialab-Prado, abrimos la convocatoria de Madrid Escucha invitando a poner en marcha proyectos que discurrieran sobre: cómo nos movemos, para qué y a dónde nos movemos, en las distancias que nos separan, en la seguridad y en el confort con que nos desplazamos, en las personas que necesitan ser acompañadas y también en aquellas con las que nos cruzamos, en cómo transformamos el espacio en el que nos movemos.

Los proyectos que se seleccionaron se centraron en:

  • aquellos que necesitan ser acompañados para moverse (En Bici Sin Edad);
  • cómo revitalizar y promover la movilidad peatonal (Madrid central: sin verde la vida florece y Cuadernos de caminantes);
  • conectar y articular esfuerzos entre activistas y proyectos públicos (Manual para un activismo ciclista efectivo);
  • identificar y mapear los miedos que experimentan las mujeres cuando se mueven en la ciudad, especialmente en la noche (Las calles y las noches también son nuestras);
  • cómo aprovechar al máximo los espacios públicos de modos respetuosos e integradores (Los nuevos espacios de la movilidad);
  • visualizar y organizar información sobre el tráfico y la movilidad creando comunidades en torno a ello y haciendo accesible la información pública disponible (Comunidad Desarrolladores CRTM y Visor de datos de tráfico de Madrid). 

El objetivo directo y lineal del taller en el que los diferentes participantes se inscribían era trabajar junto/as para prototipar en torno a un tema concreto. Sin embargo, el objetivo indirecto y no lineal del programa iba más allá de lo anterior y se propuso a partir del encuentro físico con el/la otro/a promover el intercambio de ideas y crear esa empatía tan necesaria para el desarrollo de confianzas mutuas que la gobernanza reclama.

El resultado más importante del programa no son los prototipos o soluciones en sí que puedan o no hallarse sino abrir una brecha que habilite el cambio. Para desarrollar una cultura pública más abierta y transversal y formular políticas públicas más eficaces y legítimas no alcanza solo con compartir saberes, necesitamos también desarrollar emociones y sentidos de pertenencia colectivos, bases de esa gobernanza que se predica y anhela.

Por ello, los logros de Madrid Escucha son dobles: por un lado, se incorpora a la administración pública una nueva dinámica de trabajo que es propia de los laboratorios donde además las necesidades de los ciudadanos se incluyen desde el inicio en el diseño experimental de soluciones a problemas públicos, y tanto funcionarios como ciudadanía se enriquecen con una visión más compleja de las problemáticas. Por el otro, el encontrarse presencialmente con el otro y entablar conversaciones permite a los ciudadanos comprender mejor la estructura de la administración e identificar a qué organismos y empleados públicos tienen que dirigirse para avanzar en un tema en concreto a la vez que desmontar prejuicios y conectar con ese “otro”.

Para alcanzar la gobernanza se demanda confianza, y para ello antes es preciso encontrarse y generar un nosotros capaz de integrar la “otredad”, de ver al ajeno como uno “de los nuestros”.  Madrid Escucha es una apuesta por ello.

Cecilia Güemes es coordinadora de la segunda edición del programa Madrid Escucha.

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