MUJER Y TAXI

mujer taxistas en su vehículo

Contenido

El 2019 se vaticina una año lleno de retos para el sector de del taxi. Las protestas en Madrid y Barcelona, las demandas por una competencia leal y el reto de cambiar clichés y estereotipos que afectan al gremio son temas que están muy presentes en el imaginario social actual. Por otra parte el papel de la mujer el la sociedad española, la igualdad de oportunidades y la lucha contra la visión heteropatriarcal en el ámbito doméstico y laboral es un tema de muchísima urgencia que afortunadamente está generando mucho interés.

Me ha generado mucha curiosidad el punto de confluencia de estos dos temas. Las mujeres taxistas se enfrentan a dos desafíos importantes: el gran reto que vive hoy el sector de taxi y encontrar su lugar en una comunidad asociada históricamente a la figura masculina.

Las taxistas constituyen solo el 5% de las licencias del colectivo. Al ser este un sector tan masculinizado muchas mujeres ni siquiera se plantean la oportunidad laboral que supone. Por otra parte aunque no hay brecha salarial, al trabajar todos con las mismas tarifas, aún muchos usuarios y usuarias son reticentes a subir a un taxi con una mujer al volante.

En este cortometraje documental queremos averiguar cuales son las ventajas y desventajas de la profesión para las mujeres de Madrid analizando aspectos como la relación con compañeros y clientes, la compatibilización de la vida laboral y personal, la seguridad y la necesidad de empoderamiento.

En la breve investigación previa que hemos llevado a cabo, hemos notado en todos los casos la gran necesidad  de expresarse de estas mujeres, de contar sus experiencias, de inspirar a otras muchas a interesarse por la profesión y a llamar la atención a las asociaciones del taxi para que aumenten la presencia femenina en sus cuadros directivos.

Creemos que el potencial expresivo del documental es un medio perfecto para darle voz a estas mujeres, ponerles caras, nombres… Se trata de darle calidez y humanidad a esta cifra minoritaria, que leída sobre el papel puede no generar empatía, pero a través de un medio como el audiovisual podemos crear una relación más estrecha con el espectador y crear conciencia sobre el  momento enormemente conflictivo que vive esta comunidad.

Creemos que un tema como este requiere de una plataforma accesible para todo tipo de públicos, como podrían ser Vimeo, Youtube, RRSS. A través de este documental buscamos generar un material distribuible en los medios con más tráfico de información para llevar nuestro mensaje al mayor número de personas posible.

Laura

Tiene 62 años, es una mujer soltera y sin hijos que ama su profesión. Nació en un pueblo pequeño y desde muy joven se vino a Madrid porque quería ver mundo y vivir en la capital, su pueblo se le quedaba pequeño.

Nos cuenta que lo único que ha hecho en la vida es trabajar: en confección de ropa, como guardia de seguridad y en el sector de la limpieza. Se encontró que a sus cuarenta y tantos le resultaba cada vez más difícil encontrar oportunidades en el mundo laboral. Así fue que un buen día se decidió a probar en el mundo del taxi. Pidió un préstamo a banco y se sacó la licencia de conductora. Allí encontró su verdadera vocación, no solo le gusta conducir, le gusta conocer a diario a personas diversas y disfruta mucho conversar con los clientes, dice que de esta manera siente que ha vivido muchas vidas y que ha viajado mucho sin separarse del volante, aunque desde que llegaron los teléfonos inteligentes estos son cada vez más apáticos e introvertidos.

Le gusta conducir y se considera a sí misma una mujer sin miedo. Ante la pregunta de por qué cree que este colectivo está tan masculinizado nos contesta que cree que se trata de una cuestión de seguridad. Aunque tiene estrategias para hacer frente a clientes que no quien pagar y no teme a conducir de noche ni encararse a usuarios alcoholizados los dos siniestros que ha sufrido le han provocado gran estrés.

Laura ha tenido dos accidentes de envergadura, de noche y en ambas ocasiones por culpa del otro conductor. En uno de los accidentes sufrió lesiones severas y tuvo que pedir una baja de dos años. Cuando volvió a conducir sufrió de estrés, pero la fuerza de la necesidad la llevó a sobreponerse y poco a poco ha vuelto a disfrutar de sus jornadas de trabajo como lo hacía antaño, aunque la posibilidad de un accidente es algo que tiene siempre presente.

No todo es color de rosa en el mundo del taxi. Desde la crisis del 2008 Laura siente que nada ha vuelto a ser lo mismo. Hay días que da vueltas y vueltas buscando clientes y muchas jornadas le resultan incluso deficitarias. Tiene que pagar el combustible y mantener su coche en perfectas condiciones. Esto también le ha ido generando mucha ansiedad.

Otro de los inconvenientes que más incomoda a Laura es el tema del servicio sanitario. Aunque dispone de los servicios de WC públicos, hay muchos puntos ciegos. Mientras que en caso de emergencia sus compañeros pueden encontrar un lugar con mayor facilidad a ella siente que lo tiene más difícil. Por otra parte su médico de cabecera le ha confirmado que muchos de sus padecimientos de salud: colón irritable, problemas cervicales, artritis y tendinitis son producto de pasar tantas horas sentada al volante.

Laura ha sentido discriminación sobre todo por parte de usuarios, en algunos casos porque se han negado a subir al coche al notar que conducía una mujer y otras ocasiones ha tenido que aguantar comentarios que sugerían que las del género femenino eran peores conductoras por el simple hecho de no ser hombres. Pero a Laura no le preocupan estos usuarios ni estos comentarios. Ahora mismo le preocupa más la competencia desleal que vive el sector.

Laura siente una enorme necesidad de compartir con la sociedad su experiencia y anécdotas como taxista. “La gente no sabe todo lo que implica ser taxista, los retos económicos y de seguridad a los que nos enfrentamos día a día”.

Eva

Tiene 42 años, está divorciada y es madre de tres hijos, con los cuales convive. Eva vivía en su pueblo de Toledo donde siempre se había dedicado a labores administrativas. Al casarse y tener su primer hijo su marido insistió en que se quedara en casa. Eva dejó a un lado su vida laboral para dedicarse al hogar y la crianza de sus hijos. Su vida social pasó a ser casi nula y comenzó a ser víctima de malos tratos por parte de su pareja.

Con mucho esfuerzo logró divorciarse pero no encontraba trabajo en su pueblo.  Solo le salían empleos precarios gracias al programa del ayuntamiento de Toledo para víctimas de violencia de género. Es así que Eva decide venirse a Madrid en busca de oportunidades laborales para lograr mantener a su familia. Ante la falta de opciones en otros sectores y su pasión por conducir decide sacarse la licencia de taxi.

Para ella comenzar en el sector supuso un cambio de ciento ochenta grados a su situación, no solo disfruta de su trabajo y su independencia económica, la profesión le permite una gran conciliación con su vida familiar, porque vive sola con sus niños. Eva ahora se siente satisfecha consigo misma y cree que muchas mujeres en sus condiciones deberían tener conocimiento de todas las opciones que ofrece el mundo del taxi.

En su caso nunca ha sentido discriminación por parte de compañeros y de clientes, todo lo contrario, siente que sus compañeros siempre la han apoyado. Su principal preocupación está en poder recaudar lo suficiente para poder vivir dignamente y poder sacar beneficios para el dueño del taxi, y que así el negocio sea rentable. Nos cuenta que no lo tienen fácil por los problemas que vive el gremio actualmente con respecto a la competencia de los VTC.

Su deseo de participar en el documental viene dado sobre toda ante la necesidad de hacer ver a la sociedad el otro lado del taxi: es un profesión dura y sacrificada, y aunque cree que hay mucho aún por mejorar también siente que se deben cambiar muchos clichés (negativos) que se asocian al taxi en el imaginario popular.

Estética

¿Cómo queremos hacerlo?

Hablamos de un corto documental de aproximadamente 10 minutos donde acompañaremos a nuestras tres protagonistas en sus trayectos, de manera que el espectador por un día formará parte del taxi y vivirá en carne propia todos los retos que supone la profesión: la búsqueda de clientes, la espera en las colas y la camaradería.

Un seguimiento dentro del coche será fundamental. Una cámara en mano, desenfadada y un sonido directo realista, sin grandes intervenciones de banda sonora fonográfica, son los elementos estéticos fundamentales de los que nos valdremos para contar la historia.

Creemos que el contenido que tenemos es per sé de gran impacto, por lo tanto nos planteamos elaborar un guión intuitivo y poco artificioso.

Las dos localizaciones por excelencia serían el interior del taxi y los exteriores de Madrid, en especial aquellos que le son más familiares al gremio.

Material

Para grabar imagen nos valdremos de una cámara DSRL, apelando sobre todo a lentes panorámicas que hagan más amenas y cómodas las escenas en el interior del vehículo.

Para la grabación de sonido es ideal grabar con un micrófono inalámbrico para que las chicas puedan dialogar sin inconvenientes mientras conducen el coche. Para la grabación en exteriores el uso de un micrófono estéreo nos va a permitir captar el ruido de la ciudad.

 

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