Rural Model Canvas

Rural Model Canvas

Para aquella persona aficionada a la serendipia rural a lo largo y ancho de la orografía nacional, no le habrá pasado inadvertida la ineludible diferenciación entre cada una de sus poblaciones. Esa identidad que, a pesar del paso de los años, le traiga de vuelta un recuerdo, incluso una sensación, inseparable a lo que descubrió en esa tierra.

 

Por ejemplo, para quienes hayan tenido el placer de visitar localidades como Almagro (Ciudad Real), quizá se les viene a la cabeza su incesante vida cultural. Un pueblo donde, con tan solo 8000 habitantes, han sabido identificar el gran valor que tiene -para propios e invitados- su gastronomía, folklore y vida cultural activa. Esta localidad ha apostado por unas fuertes medidas de conservación de su patrimonio cultural, con iniciativas como la Universidad Popular o las exigencias en conservación del conjunto del patrimonio arquitectónico. Sin olvidar el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro que cada mes de julio llena sus calles de vecinos y visitantes.

 

Otro ejemplo lo encontramos en Arjona (Jaén) municipio con una heterogénea herencia de patrimonio histórico de diferentes culturas (romana, almohade, nazarí, judía…). En las últimas décadas han descubierto el potencial turístico de ese patrimonio, invirtiendo en crear una identidad de pueblo basada en esa imaginería. Por ejemplo, tras el hallazgo de unos dibujos iberos de un caballo, lo convirtieron en un icono construyéndolo a escala gigantesca en la rotonda de entrada al pueblo e incluso en elementos promocionales, creando una nueva (porque ya hay varias) "figura pop"  propia del pueblo.

 

Terminando el repaso, si visitamos Corella (Navarra) sabremos identificar el valor distintivo sobre el que sustenta su imagen de pueblo. En Corella, a pesar de ser municipio pequeño, tiene una de las escuelas de arte y diseño públicas más interesantes del país, la cual es una referencia en ecodiseño a nivel europeo. Esta escuela permite atraer estudiantes de toda la región que dinamizan la vida del pueblo, pero también forma futuros profesionales para las empresa agricultoras o vinícolas de la zona, cerrando el círculo local y fomentando unos pilares sobre la vida sana y sostenible.

 

¿Qué tienen en común estos tres pueblos? Los tres han sabido identificar su valor único.

 

No nos engañemos: nos gustan los pueblos (y en especial el de cada cual) porque estos poseen patrimonio, tradiciones, arte, gastronomía, leyendas, música, espiritualismos… icónicos que los hacen especiales y crean lazos emocionales entre las personas. Esto sucede no solo a nivel cultural, sino que a nivel social se traduce en una mayor cohesión e identidad. Esta identidad es importante, primero, porque sirve como inspiración, motivación y motor de regiones enteras (hacia dentro), pero también como elemento de conexión, reflexión y eco-sostenibilidad (hacia fuera) con otras comunidades.

 

Actualmente, la globalización, el vertiginoso consumismo, la crisis climática, la hiperconectividad urbana o la masiva gentrificación turística han hecho que la fuerza de la identidad de estos pueblos se diluya, porque en ocasiones solo quedan en él las personas más ancianas, por lo que los relatos de identidad se basan puramente en la nostalgia de tiempos pasados, en lugar de construir narraciones optimistas sobre la prosperidad futura de los tiempos que aún están por llegar en esos pueblos. 

 

 

El proyecto

A raíz de este contexto, un grupo de diseñadores llevamos unos meses trabajando sobre el diseño de una metodología de creación de relatos identitarios de futuro, basada en la investigación y el entendimiento in situ de los contextos antropológicos, culturales, sociales e históricos que componen el paradigma de cada pueblo. Esta metodología pretende balancearse entre los conocimientos del pensamiento de diseño, del diseño de sistemas y de la prospección estratégica, para imaginar junto a los vecinos (generaciones mayores y juventud inseparablemente) cuál es el futuro más deseable para esa comunidad y ofrecer las pautas para poder emprender un ilusionante camino hacia él. 

 

Gracias a esta metodología, podremos:

 

  1. Tener un proceso metodológico y pautado orientado a comprender y documentar los sentimientos individuales y colectivos actuales de los habitantes de cualquier población,

  2. Identificar los rasgos diferenciales de un pueblo, comunidad o región, en base a un modelo o plantilla de referencia que nos permita conocer qué áreas de esa identidad presentan ya una intensidad especial y cuáles otras tienen oportunidad de desarrollo.

  3. Disponer de una hoja de ruta a la que poder recurrir para realizar tanto este proceso de investigación y análisis, como para poder emprender nuevas iniciativas estratégicas de forma sensata, respetuosa, coherente e inclusiva que repercutan en una transformación real que mejore la calidad de vida de esas personas, mediante un impacto a nivel cultural, social y/o económico.

  4. En última instancia, se busca traducir y heredar el manejo de estas herramientas empoderando a los propios habitantes para que, de una forma autónoma y comprensible, puedan seguir cuestionando, comprendiendo y trabajando en el desarrollo de su propia identidad, en definitiva, su futuro.

 

 

Qué haremos en Rural Experimenta

Estos cinco días servirán de experimento tanto para sentar las bases de la metodología como para idear y prototipar una de sus herramientas. En concreto, aquella que nos permita acometer la segunda acción recién mencionada, es decir, representar de una forma visual y directa los rasgos identitarios que definen a una comunidad determinada.

 

El nombre propuesto es "Rural Model Canvas" como guiño al famoso "Business Model Canvas" usado para crear y analizar modelos de negocio empresariales pero, en este caso, adaptado drásticamente para un contexto totalmente diferente. Por ejemplo, en lugar de hablar de propuesta de valor, clientes y actividades clave, podríamos estar hablando de gastronomía, patrimonio histórico y leyendas. El resultado de esta herramienta puede tratarse de una plantilla pero también puede salir cualquier otra cosa, ¡eso tenemos que descubrirlo durante la semana!

 

El plan de trabajo aproximado podría ser el siguiente (a revisar el primer día):

 

Día 1: Concretar plan de trabajo y de investigación:

  • Definir áreas a explorar: ¿qué creemos que define a un pueblo? ¿cómo son los pueblos en España? 

  • Investigación de escritorio (genérica y particular, con portales de turismo, redes sociales, archivos históricos públicos…)

  • Preparación y reparto del plan del día 2.

 

Día 2: Investigación etnográfica:

  • Trabajo de campo no invasivo con personas de los pueblos (observación, conversaciones con vecinos, visita a servicios públicos... )

  • Validar definiciones de pueblo. 

  • Registro audiovisual o escrito de las respuestas. 

  • Puesta en común y consenso de la investigación.

 

Día 3: Planteamiento y prototipado de la herramienta:

  • Ideación de herramienta. 

  • Aterrizado de primer prototipo de herramienta.

  • Preparación de proceso de validación de su uso. 

  • Recopilar hipótesis a validar en día 4.

 

Día 4: Validación:

  • Trabajo de campo entrevistando a nuevas personas ( que compartan sus relatos, sus definiciones de ese pueblo, etc.) para comprobar cómo la herramienta refleja esa realidad. 

  • Opcional: Tests A/B de visualización.

  • Correcciones en base al trabajo de campo.

 

Día 5: Presentación:

  • Elaboración del prototipo definitivo. 

  • Creación del storytelling para la puesta en común.

  • Presentación del resultado.

  • Definición de próximos pasos para el equipo y el proyecto.

 

Las herramientas, procesos y aprendizajes que se obtengan de esta semana lógicamente deberán ser probadas, validadas y refinadas mediante diferentes experiencias posteriores.

 

 

¿Qué perfiles necesitamos?

Esencialmente buscamos al menos uno o dos perfiles de research que conozcan técnicas para entrevistar personas y canalizar esa información y otro perfil con conocimiento sobre documentación (foto/vídeo), que se complementen con el perfil del promotor de la propuesta (Daniel), experto en metodologías de diseño y gestión de proyectos. Además, sería ideal contar con alguna persona más con conocimientos sobre artes en general (por ej. de bellas artes), sobre historia/turismo/cultura rural y/o sobre comunicación (visual/digital).

 

En cualquier caso, más allá del aporte técnico específico, lo importante es que el proyecto se aborde desde una hibridación de perfiles transversales; es decir, personas curiosas, motivadas, afines y con "promiscuidad intelectual" para conectar ideas sobre las que aprender entre todas.

 

Palabras clave
cultura Design rural
39 colaboradores
3 comentarios
Estado del proyecto
Activo
Laboratorio
Valoración conjunta

Timeline

Buenos días, 

Mi nombre es Belen, diseñadora de producto, volcada en desarrollar proyectos como el que nombráis aquí y amante del turismo, y las nuevas formas en las que están derivando. Mi tfg desarrollé un proyecto relacionado con este tema que os animo a ver en mi web: www.belenmolina.com
 

He visto  a esta convocatoria tarde y ahora no puedo ser coloboradora. :( 

Me haría muy feliz y creo que podria aprender mucho. 

¿Existiría alguna forma de poder solucionar esto?

Me gustaría poder colaborar en el proyecto. Desde hace más de 25 años me dedico a la Consultoría Turística, habiendo desarrollado muchos de los proyectos en el ámbito rural. Me interesa mucho descubrir, aprender y desarrollar nuevas metodologías que contribuyan al desarrollo turístico sostenible de las comunidades. 

Hola Luis,

para colaborar de manera presencial debes apuntarte a través de la convocatoria de colaboradores, donde se hará una selección. Muchas gracias

https://www.medialab-prado.es/convocatorias/rural-experimenta-ii-convoc…